Archive for Aarón Sánchez

Crónica Media Maratón Ciudad de Telde

Que gusto volver a correr, madrugar el fin de semana, no salir la noche anterior, cenar pasta antes de la carrera, ver a los amiguetes sufridores… ¡Ay que nostalgia tenía!

Mi carrera particular empezó bastante antes del día de hoy, desde que me inscribí en la modalidad de 14km hace una semana y decidí “achicarme” este mismo viernes… Que si hacer 14 y hacerlos suaves o hacer 7 rápidos, o quizá hacer 7 suaves y hacer también la carrera del corte inglés… mil dudas, es lo que toca cuando no sabes exactamente “donde estás” como corredorcillo del tres al cuarto.

El sábado voy todo orgulloso a retirar mi primer dorsal desde la Gran Canaria Media Maratón (sin contar la África Vive, que aunque corrí, no disputé, por llamarlo de alguna manera) y no encuentro la carpa de retirada de dorsales. Me hago el moderno y miro en el móvil, la retirada es hasta las 14:00 y claro, son las 18:00…

¡No me lo puedo creer! seré cazurro. Lo peor es que no es la primera vez que me pasa. Mando un correo a la organización y me responden muy rápido que no hay problema, que me lo dan el día de la carrera, pero que vaya temprano. Incluso me llamaron al móvil para comunicármelo, ¡un diez a esta gente!.

Alarma a las siete, desayuno ligero (son sólo 7 kilómetros), kilos y  kilos de vaselina en los pies, mochila con ropa para después y pa’terde. Como resulta que vivo en el municipio, llego en 4 minutos y aparco muy cerquita de la salida, me dan el dorsal y me encuentro con Toñi y Silvia, vaya dos…


Se han aficionado hace poco a las carreras y están enganchadas como las que más… ¡A por todas!

Hay un momento siempre curioso en las carreras, y es el momento imperdibles. Es de esas cosas que te siguen chocando que en 2012 se sigan usando para algo. Yo ya llevo una colección en la mochila, que más de una vez me he visto apurado suplicando por el trocito te metal.

Me acabo el líquido que llevé, hago cola en el guardarropa para dejar las cosas (va un poco lenta, pero se les perdona) hago los deberes en el lavabo y salgo a calentar. Me encuentro con Luisa, Quique, Ale e Iván y ahí que nos vamos al warming up. Iván fue el primer bloguero que conocí, realmente fue el primer “amigo” que hice en una carrera, así que encontrármelo me hace especial  ilusión, charlamos, nos ponemos al día y a la salida.

Y en la salida, lo de siempre: mucha gente delante, que ni siquiera van a salir rápido ¿Para qué se pondrán ahí? con lo desagradable que es recibir empujones, codazos, pisotones y demás muestras de cariño runner. Pistoletazo y a correr ¡hell yeah! zig zags, subidas por la acera, uso de arcenes y más metros laterales que hacia delante para ponerse “en el sitio”. Cojo un grupito bueno el primer kilómetro, José Lobillo, Iván y alguna que otra cara conocida sin nombre (aún). El primer kilómetro pica hacia arriba y es bastante estrecho, lo hacemos en 3:39 y me doy cuenta que ahora que voy con GPS, veo todos los malditos puntos kilométricos (que por cierto, son los mismos del Gran Canaria Maratón, me gusta este rollito solidario)

El grupito, con Jose Lobillo, un brazo de Ivan y el menda. Foto cortesía del Blog de Pancho.

El segundo kilómetro se hace más duro, mucha más subida hasta casi la rotonda de subida a Valsequillo y lo hacemos en 4:00 clavaos. Seguimos en grupo y nos encontramos con una bici-liebre, le pregunto si marca el ritmo de 4 minutos el kilómetro y me dice:

No, soy el que marca el lider de la carrera de siete

¿SAY WHAT? WTF!!!

Iván me mira descojonao y me dice: TIRAAAA

¿y quién soy yo para contradecirlo?

Del subidón de adrenalina (y de que pican para abajo, claro) hago los siguientes dos kilómetros en 3:40 y ya van 4, me queda un simple tres mil, tres vueltas al parque, apenas 11 minutos. GO! GO! GO!

Llego a otro grupito ayudado por los ánimos de la liebre ciclista (muy guapa la bici BH que llevaba el coleguita) y ahí me mantengo hasta casi el final. Pasamos por el tramo bautizado por Pancho como “el socavón” donde se hace un giro de 180º (los odio con toda mi alma) y veo dos cosas:

  1. En el sentido contrario como Iván tiene que pararse a atarse los cordones (¡qué mala suerte!)
  2. Tengo bastante hueco por detrás

Subidón 2.0. En esos momentos estoy como Tom Cruise en el show de Oprah, pensando que todo el mundo está corriendo los 14 y los 21 y yo aquí de rata rapiñando en la de 7. ¡Pero qué carajo! no todo es distancia en esta vida.

Pues si que llevaba hueco, si.

Paso el quinto y sexto kilómetro en 3:58 y 3:44 respectivamente, a 180 pulsaciones. Las pulsaciones denotan el esfuerzo, pero las piernas y la “caja” no se quejan demasiado, de la lesión no tengo tiempo ni de preocuparme. Último kilómetro y aunque voy bien, no puedo ir mucho más rápido y además, tengo la sensación de que estamos muy lejos de la meta. Aguanto los primeros 500 metros y aprieto en los segundos, aunque primero le digo al grupillo que tiro porque voy en la carrera de sólo 7 Km. ZAS, meta.

Con los ánimos de “mi” ciclista y la fuerte cuesta abajo, hago el último kilómetro en 3:28. Cruzo la meta, paro el crono y sigo troteando (Luisa dixit) para no parar muy en seco. Yo lo estoy flipando.

El gran OWNED del siglo viene cuando paso a la entrega de chips y veo a diez hombres como castillos ahí sentados, sudorosos y cansados como perros. ¿y estos de donde han salido?

¿De dónde va a ser Aarón? De delante tuya…

Menos mal que soy persona de pocos aspavientos y no me dio por celebrarlo haciendo posturitas en la llegada, hubiera sido antológico. Al de la bici le mando toda mi gratitud por los ánimos durante toda la carrera, pero mañana vete al oculista tio xD. Ahora, una cosa si tengo que decir: Que bien sienta ganar una carrera, aunque sea sólo durante los pocos segundos que pasan hasta que te das cuenta de que has quedado el once de la general y  el cuarto de tu categoría, que no está mal, pero no es lo mismo.

Me quedé un buen rato en la entrega de premios, que empezó tarde y se hizo un poco larga, pero aún asi el speaker aguantó estoicamente. Para mi fue la carrera de las chicas: Luisa 3ª Senior en la media, Silvia 2ª M35 en los 7Km, Toñi 3ª en M45 en los 7Km tambien. Iván 3º en M35 en la de 14km.

Aqui estamos los medalla de chocolate, dos cuartos puestos. Que LOOSERS!

Como resumen general, me ha parecido una buena carrera. He visto volcadísima a la organización y voluntarios, muchos premios y medallas para todas las categorías, muy rápidos poniendo las clasificaciones y muy bien el avituallamiento post-carrera. En carrera ni idea, porque no lo uso en menos de medio maratón. El circuito me parece divertido, quitando el “socavón” queda majete. No todas las carreras son para hacer marca. Es más, si no salen números cuadrados ¿qué problema hay?

Tenía como objetivo este año volver a correr y como mucho intentar acercarme a 40 minutos en el 10000 de Navidad de PuertoSport, ya que no he rodado por debajo de 4 minutos el kilómetro desde que he vuelto a correr. Pero haciendo 3:45 de media en 7 kilómetros, no parece descabellado bajar de 40, aunque a miles de años luz de los 35’50” del año pasado. En cualquier caso las sensaciones son muy positivas, sobre todo para estar entrenando sólo tres días a la semana y sin hacer series aún.

Clasificación Paco Artiles (7km)

Clasificación Guariragua (14km)

Clasificación Media Maratón (21km)

¡Nos vemos en Siete Palmas!

 

Empiezan los Trayals

Llega otoño, cambia la hora y los días duran menos que las noches. Toca entrenar y pasar un poco de frio e incluso a veces, mojarse un poco. Más vale no quejarse, que igual alguien lee esto con temperatura de un sólo dígito en la calle.

Seamos serios, todo esto nos importa una mierda más bien poco, lo que nos pone de esta época es la que se nos viene encima, o mejor dicho, ver como cuadramos tanta carrera en nuestras preparaciones particulares…

Las hay con dorsal, sin dorsal, largas, cortas, individuales y por equipos, con más o menos arraigo y tanto en el sur, como en el norte… Será por variedad. De todas ellas y sin contar con la prueba reina, personalmente me gustaría destacar el Criterium de 7 Palmas y la media de Telde. Una por la espectacularidad que en mi opinión supera lo complicado del perfil y la otra por intentar que cale en el municipio y siga organizándose año tras año. La San Silvestre este año hay que animarla un poco, el año pasado mucha gente y sólo cuatro gatos “disfrazados”. Este año hay que llevar abalorio obligatorio, por chorra que sea, coño.

Y los trials…

Teniendo semejante calendario, no hay que desperdiciarlo para hacer los equipos para la vuelta a Arucas. Asi que empezaremos a poner notas en estas carreras para hacer los equipos. Lo único que hay claro a día de hoy, es que el Capi de uno, tiene que ser Manuel Robaina ¿no?.

Crónica carrera solidaria síndrome Rett

Domingo, 6:45 de la mañana. Cuando la normalidad en las últimas semanas ha sido acostarme a esa hora (y no por trabajo, precisamente) hoy me estaba levantando. La carrera era a la diez y como era corta, era mejor ir bien desayunado. Hay tiempo, así que desayuno, formula uno y aguanto unos 40 minutos antes de caer en los brazos de Morfeo, aunque me despierto varias veces por ese maldito sol del amanecer que se empeña en meterse por las ventanas (y bajar las persianas da una pereza…)

No estoy inscrito, aunque sé que es una carrera “informal” y no habrá mucho problema. Domingo y despejado en las Canteras, preveo problemas de aparcamiento así que voy con tiempo para aparcar sin pagar y comprar la camiseta. Zas, aparcamiento a 100 metros de la salida, cojonudo. Compro la camiseta-inscripción y me encuentro con el ambientillo carreril que tanto echaba de menos. Me encuentro con una buena representación de la blogosfera local, incluidos Adrián el marchador que conocía de vista, pero no habíamos hablado. Muchas risas y batallitas y la salida se retrasa. Para ser una carrera benéfica, hay equipo de sonido para mutear todas las orejas presentes y los puestos de avituallamiento ocupan más que los corredores ¡y no éramos pocos!

Con Alfredo, Finisher virtual ya de varias medias maratones (en solitario y entrenando sólo fines de semana, toma ya) Hay que certificar la marca, que aunque sea lo de menos, es un bonito recuerdo.

Que si falta un coche de policía o no sé quien por llegar (¿el alcalde?) y aprovechamos para hacer la foto de “familia”. Familia bastante numerosa, sobre todo para un hijo único…

De izquierda a derecha, empezando por arriba: Ana, María… es coña eh?

Tras los 45 minutos de espera (que se me hicieron cortos y con una organización muy atenta siempre manteniéndonos informados) nos dicen que la carrera será neutralizada, todos detrás del coche de policía que va abriendo camino…

WTF primero y Pokerface despues.

Afortunadamente, a los pocos minutos rectifican y solo neutralizan la mitad de la carrera. Yo me alegré la mitad, pero seguro que mis piernas se alegraron el doble. A golpe de acelerón policial empezamos a trotar a lo que nos lleva el señor agente, que no se si a posta o no, el tío fue de menos a más, como si quisiera cuidarnos las articulaciones. Claro que algún que otro frenazo y reprís de coche de empresa también hubo. En el trayecto voy charlando con Adrián mientras marcha, aunque por el rabillo del ojo me voy fijando en las caras y cuerpos de los que van en el pelotón de fusilamiento hacia Macondo. El coche se pone las pilas (es un decir) y el velocímetro se acerca a 4:00 m/km. Ahí vamos Manuel y un servidor perdiendo fuelle por exceso de contracción abdominal (vamos descojonaos) y de los nervios y de la novedad del correr con otros tanto tiempo después (por mi digo, para Manuel es lo habitual).

Luego de jalear a los subiditos jovenzuelos se abre la veda, giramos 180º y el sargento Mahoney nos hace la señal de “vayan pasando, que ahora empieza lo bueno”. El pelotón se estira, la cosa se va acelerando y dejo que tire el pre-adolescente, aprovechando mi clara mayoría de edad para dar el hachazo final. Ir rápido es divertido, pero entre que no controlo las zapatillas blandas éstas y los zig-zags anti-domingueros temo por mi heroica vida un par de veces.

A falta de kilómetro y medio me entra la vena sentimental y le digo al niño que le hago un relevo, que lleva toda la carrera tirando y le quito unos 20 segundos más al crono por minuto. Ya en la puntilla (recta final) le digo que entramos juntos como buenos brothers-in-law y me dice que sí, que sí. El segundo si ni lo escuché de lo lejos que estaba ya el muy cab**n. Me lo tengo merecido por buenazo.

Fotógrafo… ¡hay que estar mas atento eh! Que con esas pintas solo me escriben hombres en el blog.

En lo que a correr se refiere, aunque la pierna está dando un poco la lata, corriendo no molesta y ya no sé si el dolor es de verdad o me lo estoy inventando… Los kilómetros finales en 4:00, 3:45 y 3:30 dejan buen sabor de boca, aunque no sé cuanto tiempo puedo aguantar ese ritmo a estas alturas.

En resumen (seriously) una carrera muy animada. Da gusto ver a la gente volcada organizando algo, mucho para comer y para beber al final de la carrera y 10€ para una causa solidaria. Yo doy el domingo por bueno. Y aunque no gané la carrera me tocó en el sorteo un pack con cuatro pares de calcetines técnicos de Laister, que además ya me he puesto varias veces y son co-jo-nu-dos (y no me refiero a la relación calidad-precio)

El efecto frankestein y la prueba superada

Reconozco que el título del post está muy cogido por los pelos, ahora entiendo por qué siempre suspendí lengua en el instituto y de paso, por qué ahora odio a Fernando Savater.

Decía en el último post, que para no caer en los mismos errores había que hacer las cosas de manera diferente. Parece una perogrullada (de hecho lo es) pero no me canso de verlo a mi alrededor a diario. En mis hábitos de corredor concretos, he decidido cambiar de estilo de zapatillas, usar plantillas y hasta nuevo aviso, no entrenar dos días seguidos. Realmente yo sólo he decidido cambiar de zapatillas y de entrenos, lo de las plantillas ha sido cosa de mi médico.

Desde que corro de manera  habitual (poco más de dos años) siempre corrí con zapatillas ligeras, con muy poco drop (diferencia de altura entre el talón y el antepié) y de tacto muy duro. Yo soy así, me gusta el radicalismo. No me fue mal, al menos hasta que la tibia dijo basta, aunque sabemos que eso fue por otras razones…

En cualquier caso, tocaba buscar zapatillas ligeritas (me niego a ir lastrado), neutras (voy a usarla con plantillas) y de tacto blando. También me apetecía cambiar de marca, tras un periplo con Asics / Mizuno / Adidas.

La elección fue esta:

Nike Lunaracer 2 +

Nike Lunaracer 2 +

La “review” de la zapatilla la dejo para otro post, pero las sensaciones son radicalmente diferente a todo lo que he llevado hasta ahora, no necesariamente peor, pero si muy distinto.

 – El hecho de ir mas blando (mucho más blando) tiene dos grandes diferencias. La sensación de pisada es mucho mas artificial, no “lees” la carretera como con unas voladoras puras, es como ir encima de un bote de blandyblú y seguramente sea menos “efectivo” que ir sobre duras, pero a mi nivel y distancias, eso será menos que despreciable.

– El ir mucho más alto (el doble de suela que las Adizero pro + la plantilla) acrecienta la sensación de suavidad y añade una dificultad extra de estabilidad.

Para no cansar… me he caído corriendo por primera vez desde que soy adulto (aunque no todo el mundo esté deacuerdo con esta afirmación) y he estado al borde del arrastre en otras tantas ocasiones. Tengo que ir más atento, no hay duda. No sé cuánto de culpa tienen las zapatillas, cuánto las plantillas y cuanto el ritmo cansino al que me estoy ejercitando últimamente, pero lo cierto es que ya he agujereado las dos zapatillas por el “accidente” y he tenido que tirar un pantalón a la basura.

La prueba superada ocurrió este domingo, en la quedada runera para acompañar a Manuel Robaina en su tirada larga previa al Maratón de Dublín. Pasé con éxito un examen que realmente me preocupaba, rodar durante más de una hora sin llenarme de ampollas, sin que me duela la pierna y por supuesto, sin caerme.

Arriba: Manuel, Luisa, Pancho, Fran, Armando, Coque y Oscar
Abajo: Gonzalo, yo, Álvaro y Quique

Por fin pude conocer a Álvaro, que se me escapó en la carrera África Vive y pasar la mejor mañana de domingo posible con todos estos cracks. Para recordar tambien el día en el que Pancho no sale bien en una foto y la cara del amigo José Lobillo al ver al pelotón de chalaos éstos venir de frente en la zona mas estrecha de la avenida marítima. De la camiseta de Gonzalo no digo nada.

El Garmin Connect me ha recordado que esta mini-tirada con amiguetes de 16Km, ha sido mi tirada más larga desde que tengo el GPS. Vamos, que desde la Media Maratón de Gran Canaria, no había pasado de 10 kms corridos seguidos. Nueve meses largos sin poder engranar entrenos durante varias semanas consecutivas. No pasa nada, cualquier tiempo pasado fue anterior.

La segunda parte del post del gimnasio para fondistas, la tengo en el horno, pero no consiguo encenderlo… Cabe la posibilidad de que quede en el limbo de los post nunca escritos, como la crónica de Quique o esas entradazas que escribimos mentalmente cuando entrenamos y nos la olvidamos al entrar por la puerta de casa…

Septiembre

Septiembre es un mes como cualquier otro, o quizá no.

Para los estudiantes suele ser un mes odioso, significa el final de su verano y el inicio del año lectivo, justo lo contrario de lo que piensan sus padres. Aumenta el tráfico en la ciudad, las playas empiezan a vaciarse, vienen las mareas del Pino, la subida a Teror, la fiesta del charco… A mí siempre me ha parecido que septiembre es el mes ideal para tomarse unas vacaciones, poca gente, buen tiempo, mejores precios que agosto… Luego recordé que era autónomo.

Si septiembre es el mes de la vuelta al cole, el de este año se ha convertido para mí en el mes de volver a correr. Dos meses era el tiempo previsto sin correr en éste último paro forzado y aunque se cumplieron a mitad de agosto, decidí alargarlo otros quince días, porsiaca…

En lo que a correr se refiere, el primer objetivo de estos meses fue no subir de peso aunque no por rendimiento ni por estética. La idea de empezar a entrenar poco a poco y sin forzar tras una fractura de estrés es incompatible con hacerlo con más peso que antes. Lo más ligero que he estado corriendo es sobre 68-69 kilos y ahora estoy en 71. Justo antes del parón pesaba 72, así que…

 

Otro objetivo fue fortalecerme muscularmente. Mucha carrera, los kilómetros y algo de dieta me dejaron más flojo de la cuenta. Fortalecer pantorrillas (gemelos, sóleos, tibiales y peroneos) era primordial para esta lesión. Algunas horas de gimnasio más tarde, parece que todo sigue en su sitio.

 

 

El tercer objetivo era no perder demasiado fondo así que bici estática y simulador de escalones me han acompañado estos dos meses. El hacer ejercicio aeróbico sin que te de el aire te hace sudar más de lo normal y además, en mi caso particular me aburre enormemente. Es tedioso aguantar más de 30 minutos pedaleando o en la elíptica, y lo es con música, con TV o incluso de charla con amiguetes. En acumulado habré visto unas 12 veces el España – USA de baloncesto en Teledeporte (y las que nos quedan). Otra cosa de dificultad suprema, es subirme las pulsaciones en esos ejercicios. Cuando uno corre, a poco que apriete los machos se pone fácil a 160-170 pulsaciones y con cierta capacidad de mantener esa zona cardíaca. En la bici o sucedáneos me resultaba imposible hacerlo, luego salieron sesiones de 25-35 minutos a 140-150 pulsaciones medias en mi verano particular. Imposible mejorar fondo de esta manera y complicado no perderlo, pero sirvió a su propósito de no dejar al corazón dormirse durante el parón y quemar alguna caloría. Se ve que eso de no tener a nadie en frente al que adelantar hace difícil aguantar el ritmo vivo.

Llegó septiembre y tenía que empezar a correr. También tenía que hacerlo de forma ligeramente diferente, ya que si no, con toda probabilidad, me volvería a fastidiar la tibia. Total, que hace unos días he estrenado zapatillas y ayer estrené plantillas ortopédicas que me han hecho a medida, según un estudio biomecánico. Los detalles los dejo, por que dan para otro post.

Confieso que me planteé no escribir nada más sobre mi lesión, no quería que ésto acabara pareciéndose al blog del pié de Fabián Roncero (sin acritud) o que me llamárais el pupas a partir de ahora. Pero pudo la vena solidaria, ya sabéis, por si ayuda a alguien que esté en situación parecida (o termina de hundirlo).

Dos semanas, seis salidas a correr. Empezando el primer día con sólo 15 minutos suaves y llegando hasta los 30 minutos, a razón de 5 minutos más cada día. Ayer me probé yendo un poco más rápido y me sentí de nuevo corredor, aunque de esto me di cuenta cuando al llegar a casa estaba más preocupado por los flatos y las ampollas de novato, que por la pierna, que por ahora no rechista… ¡Y que se mantenga así!

Pues si, septiembre puede ser un mes como cualquier otro, aunque espero poder recordarlo con una sonrisa en la cara dentro de unos meses.

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