Archive for 31 octubre, 2013

Nike Flyknit Racer

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En vista de lo bien que me ha ido con mis últimos dos pares de Nike Lunaracer, he decidido ser fiel a la marca de Oregón y calzarme las nuevas Flyknit para carreras cortas y entrenos rápidos. Desde las ya extintas Adidas Adizero Pro no me calzaba unas voladoras <<de verdad>> y ha sido ponérmelas y subirme desde los pies hasta la cabeza esas sensaciones únicas que te transmiten unas zapatillas tan radicales.

A simple vista no tienen pinta de radicales, se ven bastante normales y salvo la versión multicolor (maldita sea, agotadas hasta en Wiggle) no llaman demasiado la atención, cosa que siempre se espera de las zapatillas de esta gama. Pero la radicalidad está en sus números: 158 gramos en total. El upper (que pesa sólo 34 gramos…) es de punto, si si, como las bufandas de las abuelas.

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Si hay algo que me gusta de Nike, es su capacidad de vendernos una cosa hoy y la contraria en unos meses. Hasta hace muy poco “Flywire” era la novedad, un tejido cercano al plástico, muy rígido y ligero, muy poco transpirable… Ahora lo más de lo más es el punto, muy elástico y lleno de agujeros para facilitar el flujo del aire. Ya sabéis, estos son mis principios, si no os gustan… tengo otros.

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Lo blanco de la puntera es un calcetín que he metido dentro. Sin duda alguna son las zapatillas mejor ventiladas que he tenido nunca.

Una vez en los pies, lo primero que se nota muy diferente a cualquier otra voladora es la elasticidad al ponértelas. Si eres de los que no se lazan muy fuerte, puedes llegar a calzártelas sin tener que deshacer el lazo, ya que la boca cede muchísimo. Esto mismo hace que a los que nos gustan sentir las zapatillas <<muy pegadas>> necesitamos apretarlas muuuucho. No sé si es por este hecho, pero son las primeras Nike en mucho tiempo que me quedan un pelín grandes (y siempre compro la misma talla). En el upper echo en falta el típico ojal doble para los cordones, que a mí me gusta mucho usar y me dan sensación de sujeción. En este caso, para esa función han usado los ojales superiores para cerrar la zapatilla al tobillo.

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En esta foto se ve como el primer ojal ayuda al cierre del tobillo y el resto al ajuste típico del empeine

Tras los primeros pasos nos damos cuenta de que la suela es muy rígida y la amortiguación es dura, con mucho más recorrido en el talón que en el antepié. Como todas las voladoras diseñadas para rendir, no esperes absorción de ningún tipo, aquí al aterrizar te das cuenta que o tu cuerpo trabaja para asimilarlo o mejor te las quitas. El apoyo para el arco plantar es muy muy ligero, pero aún así da un poco más de soporte que otras zapatillas similares.

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Dos detalles muy bien resueltos de la zapatilla son el amplísimo tirador del talón para calzártelas (caben hasta dos dedos para hacer fuerza más que de sobra) y el doble hueco para pasar los cordones en la lengüeta. En comparación lateral directa con las Adidas Adizero Pro, se ve claramente como las Flyknit van bastante más altas.

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En resumen, creadas por Nike para que sus atletas la usaran en la maratón de los juegos olímpicos de Londres 2012, las Flyknit Racer son las voladoras más radicales sin clavos de la marca, muy ligeras, duras y excelentemente ventiladas. Para los paquetes populares, básicamente nos sirven para mejorar nuestro ego unas décimas e inyectarnos una buena cantidad de motivación. 139.50€ en Wiggle

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¡Pero son taaaaaan bonitas!

Enchufado

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No notaba estas mariposas en el estómago desde hacía mucho tiempo. No he batido ninguna marca personal, no he ganado ninguna carrera y en la liquidación de este trimestre la hacienda-somos-todos me ha pegado un buen tajo… pero qué demonios, estoy enchufado. Cuando te levantas por la mañana y lo primero que haces es mirar qué entrenamiento te toca para saber qué ropa y qué zapatillas tienes que meter en la mochila para entrenar dentro de… ¿10 horas? es que something is going on.

Mi auto-diagnosticada fascitis ha pasado a mejor vida por si sola (empezó por molestia, pasó a dolor, volvió a molestia y desapareció) y estoy almorzando entrenamientos de series, tempos, fartleks, tiradas largas y lo que me echen desde hace dos meses sin pegas de ningún tipo. En estos momentos estoy en el auténtico paraíso runner: corro sin dolor, completo todos los entrenamientos con mucho margen, voy restando segundos a todas las series y noto como voy mejorando prácticamente día a día.

Para muestra un botón, entrenamiento de hoy: 6×800 planteados a 2’50” han caído a 2’40”

Cegado por la euforia (y que voy sobrado de endorfinas últimamente) me ha dado un arrebato runner y he ofrecido mi colaboración a los amigos del Lanzarote Marathon para participar como liebre. Siempre me había picado el gusanillo, tengo algún conocido que lo hace habitualmente y me parece una manera cojonuda de aportar un granito de arena a una carrera cercana y que destaca, por encima de las demás, en el trato al corredor… ¡y además me han aceptado!

La idea es ir de liebre de la media maratón para la marca de 1h30’ o hacer una de las mitades del maratón para las 3h (ritmo de 4’17”) Un ritmo cómodo pero exigente, porque hacerla muy lenta haría difícil mantener constante el ritmo.

Al margen de todo esto y como un 5000 no da para una crónica, nos juntamos Lobillo, Silvia, Toñi y unos cientos más para celebrar las Fiestas de la Naval, todos al 10km mientras unos pocos locos hicimos el 5k. Puede pasar a la historia como la única carrera en la que los cuatro conocidos que fuimos, los cuatro salimos con trofeo (bueno, yo una medalla por paquete) Los tiempos de estos cracks y mi 5º puesto de la general con 18’35” y muy buenas sensaciones.

¡Que dure!

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