Archive for 30 diciembre, 2011

Vibram FiveFingers Classics

fivefingers

En el camino hacia el lado oscuro del correr, todo corredor se topa con las Vibram FiveFingers. Son el todo en uno del minimalismo (salvo el precio, que es más bien maximalista) Sin plantillas ni añadidos, sólo 3mm de goma entre el pie y el suelo, y un poco de neopreno alrededor (vale, no es neopreno, pero es bastante parecido al tacto). Una de las mejores cosas que tienen, es que se pueden lavar en la lavadora sin miedo a que se deformen.

Buscando zapatillas con menos diferencia entre la altura de suela en el talón y en la punta, ya había flirteado con ellas por internet, mirando modelos y sitios donde comprarlas. Obviamente en Canarias en ningún sitio y en el resto de España tampoco encontré mucho más hace seis meses. En este caso, comprarlas por internet no era opción ya que si acertar con la talla de unas zapatillas entre marcas o modelos tiene su aquel, con éstas, que son tipo guantes, y no llevan cordones ni casi ajuste extra, el número exacto es crítico. El viento viró a popa en una escapada que me di a Liverpool, recorriendo la ciudad aparecieron en un escaparate y, claro, cómo iba yo a resistirme.

Como todo friki del averno salí de la tienda con ellas puestas y ya no me las volví a quitar hasta que llegué a casa. Hay mil modelos de FiveFingers y hay que tener en cuenta una cosa, por muy minimalistas que sean (que lo son) el marketing que tienen detrás no es precisamente minimalista. Teniendo eso claro opté por el modelo Classics, que son las más baratas y las más sencillas (también era las únicas que había en la tienda).

Mis pies son la cosa más débil del mundo. Me hago rozaduras y ampollas en una carrera de 5km de asfalto en línea recta, con calcetines y buenas zapatillas. No tenía muchas esperanzas de que con esto en los pies la cosa cambiara drásticamente. Y no cambió.

Hice un rodaje ligero de 5km en terreno variado y las sensaciones fueron muy buenas. Son ligeras, muy frescas y comodísimas. Imposible correr de talón obviamente, pero eso afortunadamente ya quedó atrás. Al acabar el test, tuve un amago de ampolla donde siempre (dedo gordo-metatarso de la pierna izquierda). Al día siguiente pude correr con normalidad con mi calzado habitual (Mizuno MushaAdidas Adizero Rocket) y al siguiente la rozadura ya había desaparecido.

Ahora hace unos seis meses que las tengo y me las pongo una o dos veces a la semana. Indistintamente de si toca hacer series, fartlek o rodaje. Van igual de bien a ritmos de 4’40” que a 3’30”. Sólo evito ponermelas en dos circunstancias, series cortas en pista (desde los 100 y hasta los 400m dan la sensación de que se te pueden salir) o en tiradas muy largas ya que mis pies nos aguantan más de 10 km sin ampollas incipientes.  Sé que si las usara con mayor asiduidad, el pié se me adaptaría, pero sólo pensar en las semanas de adaptación hasta hacer callo, me da una pereza terrible.

Este modelo tiene, en mi opinión, un fallo grave de diseño. Aunque es cierto que éstas Classics son el primer modelo que salió a la venta, Vibram no las recomienda para correr, y te envía al modelo Bikila u otros más modernos (y más caros, claro). Después de pisar, al recoger el pié del suelo, la zapatilla tiende a abrirse por los laterales, en la zona del arco del pié. Esto hace (al menos en mi caso) que de vez en cuando te entre arena, piedrillas o similar. Pasa poco, y cuando pasa al poco tiempo acaba desapareciendo igual que apareció, pero ahí está. De hecho, los nuevos modelos vienen ya más cerradas por el empeine para que esto no pase y con ajuste de velcro en esa zona (donde normalmente hay cordones en una zapatilla normal).

A nivel muscular y articular, por eso de no tener nada de amortiguación, ningún problema, pero cabe recordar que yo ya venía de correr seis meses con voladoras y sin el famoso apoyo de talón (heelstrike).

Las zapatillas están muy bien construidas y por dentro es imposible encontrar una costura o un borde que te pueda hacer daño. Están fabricadas para usarlas sin calcetines, eso prometen y eso te dan. La suela resbala menos de lo que puede parecer, en mi caso particular, en las curvas del parque romano (arena pisada compacta) van un poco justas, pero vamos, con las Mizuno resbalo igual si voy rápido. En el resto de pavimentos tipo asfalto, granitos o ladrillos varios, van bien. De la duración de la suela no puedo decir nada, tendrán unos 350kms y las veo como cuando las estrené. Han pasado ya cuatro veces por la lavadora.

Hay que tener en cuenta que con esto se nota absolutamente todo lo que pisas. Si vas por una avenida sabes si has pisado entre las baldosas o justo en medio de ellas sin tener que mirar. Esto no es un fallo, es simplemente una característica de tener tan poca suela.Tener los dedos separados aporta una sensación extraña y agradable a la vez. Supongo que la diferencia será la anchura total disponible y no que los dedos estén separados cada uno en su lugar. Cuando mas anchos se tengan los pies, mas se notará la diferencia.

En la búsqueda de mi zapatilla perfecta, yo mezclaría la suela de las fivefingers con toda la parte superior de las Adidas Adizero Pro ¡Por pedir que no quede!

Resultados II Carrera de Navidad PuertoSport

Ya han salido los resultados oficiales de la II Carrera de Navidad PuertoSport.

Puesto 23º con 35’52”, casualmente el mismo puesto que tuve en la media maratón de la Fundación de Puertos de Las Palmas (La primera y única hasta el momento que he hecho). El amigo Iván hizo el puesto 40º con un tiempazo de 37’54” (Después de varias carreras con tiempazos, va siendo hora de empezar a creer que es mérito tuyo y no flor de un día) y el 9º de su categoria (vaya manera de estrenarse en M35, con un TOP-TEN). Enrique se quedó a 9″ de estar por debajo de los 50′ (En el próximo 10000 seguro que se queda en 45′).

El sábado y domingo estuve de descanso absoluto, el lunes intenté salir a correr y fue imposible, las agujetas y las ampollas no me dejaban, asi que volví a casa sin remordimiento ninguno. El martes ya pude trotar unos 8 kms en el parque romano y hoy pretendo hacer un fartlek ligerito, después de la paliza que me ha metido el fisio en los gemelos (que desperdicio, con lo agustito que estoy). A todo esto estoy un pelín resfriado, si me pongo de esta manera después de un simple 10000… ¡qué pasará el día que haga un maratón!.

Última competición previa a la media maratón del 22 de enero, las dos próximas semanas son claves, tengo que aprovechar para cargar un poco y meter sesiones de gimnasio como sea, tengo que intentar pillar tono muscular para no morir en los últimos kilómetros.

Crónica de la II Carrera de Navidad de PuertoSport

Después de una mañana algo ajetreada, bastante trabajo y tráfico navideño, pude comer a la hora prevista (las 15:00). Quizá hubiera sido mejor comer un poco antes y poder meter un poco de alimento a las 17:00, pero tengo malas experiencias comiendo a menos de tres horas de la carrera. Y tampoco nos engañemos, un 10000 no es un maratón donde cada gramo de comida cuenta. La tarde la tenia despejada, así que quise llegar con tiempo, poner el dorsal con calma (¿Por qué siempre queda torcido?) hidratarme e ir al baño las veces que hiciera falta. No quiero engañar a nadie, pero he estudiado a fondo el circuito que la organización ha dado y sigo sin entenderlo. Hasta hoy siempre creí tener buena visión espacial pero va siendo hora de revisarse las virtudes. Al llegar a las instalaciones de PuertoSport veo mucha menos gente que el año pasado, aún queda tiempo, pero todo indica que habrá menos gente. El hecho de tener la salida y la llegada en sitios diferentes, aunque cercanos, hace que la gente se disperse y da la sensación de que no hay ni dios, pero al menos los corredores iban llegando.

Son las 18:30, queda media hora para la salida y hay que ponerse a calentar. Como he ido sólo, busco el sitio para dejar la mochila con la ropa seca y las llaves del coche y… no hay. Amablemente un chico de la organización accede a poner mi mochila a buen recaudo (en la carpa que luego distribuirá las camisetas y el avituallamiento). Los últimos 50 metros (más o menos) de la llegada se harán en un campo de futbol de césped artificial y la gente lo aprovecha para calentar en blando. Yo, que no entiendo nada, salgo a la calle a pisar el asfalto, que es por donde vamos a correr los 9950 metros restantes. En el trote del calentamiento me encuentro con el compañero Iván del blog disfrutar corriendo y hablamos un rato sobre todo un poco, objetivos, las últimas carreras, tiempos, marcas… vamos, que nos quitamos los nervios del dorsal con lo que podemos.

Llaman a los corredores, allá vamos. Unas rectas progresivas son el tramo final del calentamiento. Nos avisan de ocupar puestos, pero quedan 5 minutos, algo raro pasa ¿pero… esto qué es? (a lo Matías Prats) Ah vale, era para la foto. Sale todo el mundo otra vez a calentar, yo aprovecho y me hago un 100 liso hasta al baño con descarga y vuelta incluida, ya no me muevo de la línea. Aquí están los de siempre, los que deben (los que van a hacer top 10), los que lo intentan (Top 20) y luego esos que les gusta que la gente le pase por encima, que digo yo, que necesidad tendrán de ello. En fin, resoplo, mano al crono y ¡pum!

Salimos como dios manda, los globeretes como yo (el 90%) muy por encima de nuestras posibilidades y los que saben de esto (el 10% restante) bastante por debajo de las suyas. Pero qué más da, igual suena la flauta y resulta que el ATP de tus piernas ha mutado y hoy te va a durar 40 minutos. Pues no.

Yo voy buscando liebre a la que seguir, uno es nuevo en esto, pero ya sabe quién va a morir en breve y quien te puede llevar hasta darte el hachazo en el kilómetro X. No sé si es que me siento muy bien, si es que es cuesta abajo o si la cabeza se lo está tomando con calma, pero me veo demasiado cerca y eso no me gusta. Vamos acomodando el ritmo, sigo a Iván que va suelto y está como un toro, ya se van formando gruppetos. Desde mi punto de vista, creo que va el maillot amarillo con cuatro o cinco y el que va delante nuestro con unos ocho o nueve. Nos pasan tres o cuatro corredores, de los que han empezado suave y les cojo el rebufo, al más puro estilo rata. Aquí es donde Perico Delgado dice que ir chupando rueda es muy beneficioso… si lo sabes hacer y está claro que ese no es mi caso. Siempre me pasa que sigo a un grupito, no consigo enlazar (o no quiero fundirme enlazando) pero luego les mantengo la distancia todo el rato y nunca sé si debería haber ido a por ellos y luego mantener, o seguir a mi ritmo y dejarme de historias… En fin, mi ignorancia es muy atrevida.

Los kilómetros avanzan, pero como buen informático del pleistoceno sólo puedo hacer cálculos mentales según mi crono. No quiero caer en tentaciones llamadas GPS, podómetros o cualquier otra cosa del estilo. Al acercarme a la línea de salida (después de la cual se hace un giro de 180º, ya tengo referencias visuales de lo que me sacan los de delante y a cuanto tengo a los de detrás. Ahora bien ¿Para qué quiero esa información? Si pudiera ir más rápido ya lo estaría haciendo, que uno va a por marca personal y no a por ningún puesto. Me cruzo con Roberto Dámaso, que debe ser el tío con mejor humor sobre el asfalto en plena carrera que jamás conocerá nadie (también lo tiene fuera de la carrera, que conste) me anima y hago lo mismo, o más bien lo intento porque creo que no me he oído ni yo. A estas alturas ya vamos por mitad de la carrera.

Una vuelta más y suena el precioso “tilín tilín” de la campana al grito de: “última vuelta”. No tendría mayor trascendencia si no fuera porque el término “vuelta” en un circuito que tiene forma de U, donde se sale de el borde derecho se gira 180º en el borde izquierdo, y la meta está en la base, no tiene mucho sentido.

Aquí empieza mi periplo de las últimas carreras, al llegar a las tres cuartas partes del recorrido, me entran unas ganas tremendas (pero tremendas) de ir al W.C. y no para hacer pipí precisamente. Lo llevo realmente mal y se me pasa por la cabeza tirar la toalla. Afortunadamente, sé que me durará unos tres minutos y se me pasará (como finalmente acabó pasando) pero tengo que acabar con este problema.

Quedan unos tres kilómetros, a unos 100 metros delante tengo a un grupo de unos cinco corredores, y el último parece que va haciendo la goma. Por detrás… ya tengo bastante con mirar pa’lante. Me lo pongo por objetivo y tras un nuevo giro de 180º voy a por él. Lo doy todo, me vacío y me voy a acercando. Voy a fondo, no doy más de respiración. Poco a poco me acerco, pero no voy a llegar, cuando el grupo de delante pasa por el puesto de la campana ¡NO SE DESVÍAN A META! y no, no se han equivocado.

Dios mío, queda la otra mitad de la maldita U y mi respiración está en máximos históricos, como la prima de riesgo. Pensábamos que ya tocaba desviarse y se ve que no… Pasar por delante de la entrada a meta y darte cuenta que queda más de un kilómetro, no tiene precio, ni perdón. Creo que no soy el único afectado por el efecto “circuito en U” y el grupo de delante lo encuentro cada vez más cerca. Llego al giro de 180º del extremo izquierdo de la U y hago un “all-in”.

El tramo que queda es en bajada y ahora sí que hay que morir. Las piernas a molinillo, bajada suave en curva de izquierda, luego una recta de unos 300 metros y 90º a la izquierda para entrar al estadio. Hago el sprint de mi vida y supero justo en la línea de meta al último corredor del grupo que iba justo delante mío. Iba con tanta inercia que me como a varios de los corredores que ya habían llegado y estaban parados (lo siento chicos). Paro el crono en ese momento en 35’51” oficiosos. Son 4’38” menos que en la carrera del año pasado y 1’36” mejor que la marca hecha en la carrera de 7 Palmas (hace un mes y medio) y mi nueva marca personal. Estoy tan reventado que ni me paro a disfrutar. Voy a por agua y a tomar un poco de aire fuera de la multitud, eso sí, animando y saludando a la peñita que iba llegando. Saludo a varios amiguetes en la llegada, me encuentro con Iván que… bueno, ya lo contará él mismo. Aprovechamos para hacer la vuelta a la calma en el campo de fútbol y acabamos hablando con unos amigos que tienen pinta de engancharse a esto pronto.

La organización ha estado bastante bien en líneas generales, hemos salido en hora, hemos tenido masajitos post-carrera (gracias a todos) y salvo la “pequeña” pega del circuito, todo ha ido sobre ruedas (quizá un guardarropa hubiera sido el colofón). Pero se agradece que se apueste por carreras de este tipo, ya van dos ediciones y que sigan muchas más.

Acabo muy satisfecho, más por las sensaciones que por la marca. Tenía serias dudas de mi estado de forma despues de éstas semanas de entrenamiento muy irregulares y con las piernas como piedras. Este miércoles me regalo una visita al fisio a que me machaque mis patitas. Hell yeah!

II Carrera de navidad Puerto Sport

Circuito de la II Carrera Puerto Sport

Este viernes es la II carrera de Navidad de puerto sport. Al igual que el año pasado, es un 10000 que se corre dentro del recinto portuario, aunque este año han cambiado el circuito.

Me gusta porque se corre en viernes cuando lo normal es en fin de semana y  también me gusta porque se corre a las 19:00 de la tarde (a la hora en la que la mayoría de los mortales salimos a correr en el día a día). El año pasado hice 40’29” y este año intentaré hacerlo en 37′ que es exactamente lo que hice el día del Criterium de 7 palmas. Si logro igualar marca me doy por satisfecho, vamos, lo firmo ahora mismo. Llevo unas semanas entrenando muy irregular, menos días de lo debido y sin poder seguir el plan objetivo para la media maratón de Gran Canaria. El día en el que tuve que parar de entrenar y volver a casa caminando me dejó muy tocado, con las piernas como piedras y la sensación de estarme pasando un poquito (o no tan poco). Antes que parar forzosamente por no poder más, mejor recuperar un poco, lo que me ha dejado con rodajes suaves y algún fartlek de 4-3-2-1, el resto descanso. Me perdí la Carrera atlética de Maspalomas, pero ésta no la perdono, tengo que probarme de cara a la media ¡quedan sólo cuatro semanas!

Adidas Adizero Pro vs Adizero Rocket

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El paso de las Asics Kayano a las Mizuno Wave Musha fue un viaje con billete solo de ida. Con las “radicales” Musha, correr se hizo mucho más agradable y pude incrementar ritmos y kilómetros totales semanales. Mi transición al método POSE (minimalismo, barefoot o simplemente, correr mejor) era también de un sólo sentido y a pesar de las sobrecargas en los gemelos típica de las primeras semanas, aquello de ir un poco más tirado hacia delante, más bajo, y con más frecuencia (de pasos por minuto, se entiende) me resultaba cómodo y hasta natural. Todos los entrenamientos en pista los empezaba y terminaba con cuatro o cinco vueltas descalzo y cuatro meses después correría mi primera media maratón en 1:25′. Efectivamente acabé con sobrecarga, aunque afortunadamente fue… ¡sólo en los hombros!

Si no fuera porque tengo los pies y las manos más débiles del mundo, no tendría problemas en correr descalzo, pero me niego a estar un año o quizá más esperando a que mis pies tengan la piel lo suficientemente curtida para eso. En la última carrera que participé, tuve llagas durante una semana y ¡fue sólo un 5000!

Asumiendo mi inutilidad para correr descalzo, el siguiente paso era hacerlo de la manera más parecida. En este paso todo corredor en transición piensa en las Vibram Five Fingers, y por supuesto yo no iba a ser una excepción. La excepción se llamaba: falta de tiendas donde las vendan y no era plan de arriesgarse con lo que cuestan y lo raro del número. De paseo por el Decathlon me encontré con las Adidas Adizero Rocket.

Son lo más bajito y ligero que he visto en tienda física y  además, costaban “sólo” 65€. A la saca. Desde ese momento las Musha no volvieron a pisar la pista de atletismo y sólo las usaba para el sucio parque romano. Lo que menos me gusta es la tela del upper, que es de un material que se enguarra cosa mala, pero qué le vamos a hacer, son para correr y no para lucir. A día de hoy tienen unos 10 meses, una media, dos diez miles, dos cinco miles y alguna que otra carrera más y si digo la verdad, la suela está intacta y la amortiguación… ¿eso qué es?

Así que por puro capricho me he comprado las Adidas Adizero Pro.

Como su propio nombre indica, son la mínima expresión en casi todo, sobretodo en la suela (está hecha de pequeños taquitos de goma, que tienen pinta de desgastarse aunque las uses para andar por casa) El upper es cuasi-transparente y pesan poco, incluso si las comparamos con otras “voladoras”. Las Rocket según la web oficial pesan 205 gr. mientras que las Pro pesan 160 gr. Con éstos pesos, hay quien dirá: ¿qué hace este globero usando esas zapatillas? Y hasta yo mismo me lo pregunto a veces. Ni voy al fuego, ni peso menos de 65kg, que parece ser el santo grial para poder usar este tipo de zapatillas. Vaya chorrada.

Si pesas 50 kg y vas a 3:30 en un maratón aterrizando sobre el talón, seguro que tampoco son para ti. Mi ritmo en 10000 es de 3:45 y en 5000 de 3:30 y no tengo ningún problema con ellas. El problema no es el ritmo, ni el peso del corredor, el problema es la biomecánica. En las tiradas largas a ritmos de 4:30 o superiores, tampoco hay problema con ellas, eso sí, si lo vuestro es el “heel strike” o “aterrizar de talón” no seáis kamikazes.

Yo sólo voy a usarlas en carreras, mientras sigo entrenando con las Rocket hasta que mueran por algún sitio, la durabilidad no me importa demasiado, aunque será interesante ver cuánto aguanta esta suela tan mínima el paso del asfalto. Ahora han renovado las Adizero Rocket en el Decatlon, no sé que traen de nuevo, parece sólo estética y la verdad es que me gustan, si en rebajas las vuelvo a ver por sesenta y pocos euros, caerá otro par sin duda.

En la comparación directa, la Adizero Pro gana en acabado y materiales (obviamente tambien en ligereza) a la rocket. Por dentro las costuras y los cortes están mejor rematados y tienen menos sobrantes. Si estuvieran hechas a mano, diría que están hechas con más cariño, pero vale más no engañarse. La sensación al pisar es bastante mas directa en la pro, que enmascara menos los defectos del suelo que la rocket (que tampoco los enmascara demasiado, pero si un poco mas, según mi percepción). En cualquier caso, son diferencias mínimas que no tengo claro que valgan lo que cuesta la diferencia (nada más y nada menos que el doble del precio)

Lo único que no me gusta NADA de ninguna de las dos, es la plantilla. Vale, tampoco es para tanto, se la quitas y punto. Pues no, viene pegada y salvo que haga alguna salvajada (cosa muy mía, por otra parte) no hay forma de evitarlo. El material del que están hechas, me hace resbalar dentro de la zapatilla cuando hay curvas muy cerradas y eso que las llevo bien apretadas. Quizá pueda solucionarlo cambiando de calcetines…

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