¿Quien dijo que correr era aburrido?

Estos días he tenido unos entrenamientos de lo mas variado: Largos, cortos, rápidos, lentos, con llanos, repechos, en pista, en arena… de todo un poco. El domingo hice la tirada cronometrada, fueron 15 Km en 1:05′ por la avenida marítima. El lunes tocó un 2x5000m en 18’40” en el parque romano, el martes día de recuperación suave y hoy tocan 16 series de 100m en pista (y me voy a atrever con los clavos, aunque a estas alturas y a tan poco tiempo para el objetivo principal, sea una locura).

El lunes fue uno de esos días en los que estuve a punto de morir en el parque romano. En series de entre 1000 y 3000 metros, la curva del parque romano parece la del casino en Mónaco, desliza y hay exceso de pilotos, más de una vez he estado a punto de besar el suelo, pero no fue por esto. Esos perros tan bien educaditos que corren sueltos a su libre albedrío, te persiguen y ladran mientras sus dueños te echan el humo de sus cigarrillos tampoco fue la causa, y los baches y zanjas ni los nombro, ya sabemos donde están de memoria. El lunes había un grupo de chavalitos haciendo series de 100 ó 200 metros, en sentido contrario y por el interior, vamos por la calle 1 si estuviera marcado. En fin, yo no soy el tío mas listo del mundo (mas bien al contrario), pero hacer series de 100 metros, en arena, por la zona interior y en dirección contraria al resto de la peñita no me parece la mejor de las ideas. Si un tren sale de Valladolid en sentido Madrid a la velocidad a la que cualquier persona sana se hace un 100 liso y a su vez otro sale de Madrid sentido Valladolid al trote dominguero, lo que ocurre cuando se encuentren lo sabemos todos, y además el peor parado siempre será el mas lento.

Al margen de la anécdota, ayer tocó trote recuperatorio, descansos activos lo llaman ahora en los círculos del saber. Cuando me toca correr a cualquier ritmo para soltar, me gusta hacerlo cerca de casa y entre todos los posibles caminos, siempre acabo escogiendo este que pongo a la derecha. Salgo de Salinetas (en la zona industrial, parte baja de la foto) y voy pasando por la playa de Salinetas, Melenara, Muelle de Taliarte, playa del Hombre, Hoya del Pozo y La Garita, ahi doy media vuelta y regreso. Es un trayecto muy completo, subidas y bajadas suaves, pocos tramos completamente rectos y viento en contra a la ida y a favor a la vuelta. En total son 9 kilómetros y pocos metros y obviamente se puede alargar lo que se quiera (subiendo a Ikea o callejeando por el polígono industrial a la llegada). Eso si, entre el viento (constante e intenso, sobretodo en verano), las subidas y bajadas y algún tramo de escaleras, puede ser un pelín rompe-piernas.

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