Crónica I Canarias Vertical Run

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El pasado jueves en el Hotel Cantur empezaba la entrega de dorsales para la I Canarias Vertical Run. Daban dorsal y la escueta bolsa del corredor con la camiseta técnica del evento, en azul y amarillo, no vaya a ser que nos olvidemos de donde estamos (no me quejo, que me va perfecta con mis Mizuno Musha II) Curiosamente no se entregaba el chip junto con el dorsal. Esa misma tarde hubo charla de los organizadores y de los atletas invitados para explicar un poco la prueba, el recorrido y el mundillo de las carreras verticales (en edificios), pero no me pude quedar, una lástima. También tenían impreso el orden de salida, que iba según dorsal y categoría. Me tocó el 63, que significaba salir a las 19:00 mas ó menos.

Ya el día de la carrera salgo temprano para intentar aparcar por la zona (iluso) y no me queda más remedio que tirar de parking. Aparco y ya hay ambientillo, tienen unas gradas montadas en la plaza del edificio que están bastante concurridas y las típicas carpas de Protección Civil, Cruz Roja, Bomberos, etc. Recojo el chip (que va con cinta de velcro, que no me gusta nada) y me voy a la grada, que están mis padres por ahí y todavía queda más de una hora para salir.

A los pocos minutos veo llegar a Manuel Robaina (y familia) y nos lo pasamos como enanos (al menos yo jejej) comentando las chorradillas típicas pre-carrera.

Empiezan a salir las primeras corredoras, un grupo de extranjeras que se lo pasa en grande y suben medio disfrazadas. El speaker empieza fuerte, animando y llamando a corredores, anunciando las categorías y tal, pero al poco, yo al menos dejé de oírlo. Las salidas son un poco extrañas. Es una carrera contrarreloj, donde sale un atleta cada minuto en grupos de cinco. Esto es, en cinco minutos salen cinco corredores y luego hay un parón hasta el siguiente grupo. Los parones entre grupos me parecen exageradamente largos, hay tramos de 10 ó 15 minutos sin que salga nadie y eso lleva a que la grada se vacíe a la media hora de la salida de las primeras chicas. De una de las carpas, cada rato viene un chico a repartir comida a todo el público que por allí pasa.

Se va acercando la hora y Manuel y yo empezamos a hacer aspavientos que simulan un calentamiento. Hace fresco (vamos a no llamarlo frío) se está haciendo de noche y hay un pelín de aire. Aprovecho para ir al baño en el balneario de la Playa de las Canteras y vamos ya a la zona de salida. Manuel sale antes que yo y de los grupos de cinco es raro que salga uno completo, falta mucha gente, así que van adelantando dorsales. Esto es lo malo de poner la hora de salida exacta, si te falla gente no puedes adelantar a otros, pues pueden no haber llegado o no estar preparados etc. Le resta ritmo a la prueba en general, que se hace eterna para los que corremos y para los que van a verla.

Entre los corredores reconozco a tres o cuatro habituales de las carreras de asfalto de por aquí pero poco más, según otros compañeros parece que hay más gente del mundillo de la montaña. Llega el momento de la salida, me siento como un ciclista en la última contrarreloj del Tour, 3, 2, 1, zas.

El primer tramo se hace en la plaza, unos 50 metros en “L” delimitados por vallas, luego un giro a la izquierda y bajada de escaleras al sótano. En este giro resbalé y a punto estuve de caerme, primer susto. Se bajan dos pisos por las escaleras y se sale al garaje. La mezcla del calor allí abajo y la soledad del primer tramo impresiona un poco, afortunadamente está todo bien delimitado con vallas, cintas, conos, etc. Un par de giros subiendo el garaje y entramos en el primer tramo de escaleras. Ya por aquí hay gente de la organización que te ayuda a tomar alguna curva ¡gracias!.

Las escaleras son bastante estrechas, voy a todo lo que doy, de dos en dos y me ayudo del pasamanos. Intento empezar a subir cada tramo con un pie diferente para equilibrar, pero cuando voy pillando el ritmo toca cambiar de caja de escalera. Un pequeño pasillo y otra vez pa’rriba. Mantengo el ritmo y noto como las piernas empiezan a quejarse, cada pocos pisos hay gente de la organización, cruz roja, fotógrafos, cámaras de vídeo… No sé por dónde voy, con la concentración puesta en el sufrimiento y en mirar los escalones no he levantado la cabeza en todo el recorrido. Miro hacia arriba, veo el número 11 y ¡quietooorll! segundo susto.

Levantar la cabeza no ha sido buena idea y me da un mareíto interesante durante unos segundos. Me agarro bien a la barandilla y relajo el ritmo. Aquí está la parte más chunga de todo el recorrido, una vez que tienes que bajar el ritmo, acoplarte a otro es muy complicado. No puedes subir de dos en dos si vas lento y subir de dos en dos caminando no parece buena idea, subir de uno en uno rápido parece la mejor opción pero da la sensación de ir lentísimo. Así que durante tres o cuatro pisos voy buscando el mejor método, pero no lo encuentro. A estas alturas (nunca mejor dicho) ya voy por el piso 16 ó 17, hay que dejarse el alma y subo un piso corriendo de dos en dos y otro caminando rápido de uno en uno. Dos niñas en pijama me saludan un uno de los rellanos. Esto es una media claro, hubo tramos en los que hacia una cosa diferente por escalón, el cacao mental era ya importante.

Justo en el último escalón del último tramo tuve el clásico fallo muscular, ese que te impide completar esa dominada o levantar esa última repetición de tu curl de bíceps. ¡Justo a tiempo! pensé para mis adentros. Al llegar a la cima, saludo a la cámara (¿me estarán viendo el careto abajo en la plaza? Si) y a coger aire. Pese a que la azotea es la clásica no transitable, con gravilla y mil chimeneas de aires acondicionados, han dispuesto una pequeña carpa con sillas para descansar, equipo de emergencias y avituallamiento. Aún cuando el cuerpo sólo pedía sentarse, yo quería caminar para relajar y coger aire, algo difícil en una azotea. Pillé una Coca Cola Zero (¡Ponedla con azúcar por favooorr!) y bajé con este nuevo amigo por donde mismo habíamos subido. 

En la cima no había crono, aunque uno de los organizadores me avisó de que el mejor tiempo hasta el momento era de 2’45”. Mi crono marcó 3’19”. La bajada con el “tembleque” de piernas fue curiosa y ya abajo aproveché para abrigarme. El avituallamiento de abajo muy bien puesto, con Coca-cola, Powerade, Fanta, agua y fruta que hubieran calmado la sed de tres o cuatro veces la cantidad de corredores que allí estábamos.

Los tiempos los iban imprimiendo de vez en cuando en un tablón, que aunque algo concurrido sirvió para verme en el 2º puesto de la categoría senior y el 10º de la general absoluta.

Los resultados completos se pueden consultar aqui.

A destacar en la carrera:

  • La organización muy completa, muy buenos avituallamientos y bastante gente trabajando para que todo saliera bien.
  • La seguridad que daba la prueba, con los puestos de cruz roja y con los técnicos sanitarios cada pocas plantas.
  • Que se implique gente en eventos de este tipo, de por sí, ya es algo remarcable.
  • Pruebas deportivas tan diferentes como estas dan variedad al calendario atlético y anima a más gente a apuntarse en eventos deportivos populares.

Cosillas a mejorar:

  • La consolidación de la prueba (si ocurre, claro) hará que se anuncie con tiempo suficiente para prepararla mejor.
  • Las categorías en una prueba tan corta y tan popular en mi opinión eran demasiadas. Yo lo haría open hasta 35 y luego veteranos, como en cualquier otra carrera atlética. Y luego clasificaciones diferentes para los grupos de bomberos, policías y militares, pero que también cuenten para la open.
  • Mas ritmo en el flujo de salida de participantes, de cara a la gente que ve la prueba, ganaría mucho.

El resumen de la carrera no puede ser mejor, una tarde muy agradable en compañía de Manuel y un evento bastante bien organizado para ser la primera vez que se celebra y para haberse hecho tan rápido (según me comentó alguien, sólo tuvieron un mes y poco para organizarlo todo). ¡Gracias a todos los que la hicieron posible y a repetirla el año que viene!

Las fotos las he pillado de Bichillorunner y de La Provincia

14 comments

  1. Pancho dice:

    Felicidades por ese gran puesto y esa magnífica crónica!…completa de verdad…….esperemos que sigan apareciendo pruebas diferentes en nuestra isla y que se consoliden para no aburrirnos sin salir de la isla

    Un abrazo

  2. Gonzalo dice:

    Buena crónica. Es una competición interesante esta de subir escaleras, curioso lo del fallo muscular como cuando estás en el gimnasio y alguien te tiene que ayudar. Tendría que fortalecer mucho las piernas para atreverme con un reto como ese. Saludos,

  3. Álvaro dice:

    Muy buena crónica. Solo de leerte ya me estaba dando yu-yu. Yo no me atrevo con estos retos de subir escaleras. Yo a veces entreno en gradas, pero no son 22 pisos hacia arriba. Si fuera bajarlos todavía. Aquí en Madrid hay una de 53 pisos. Pero si 22 ya me parecen demasiados como para encima correr más del doble.

    • Hola Álvaro!!

      Pues una de esa altura debe tener su aquel. Con tantos pisos la explosividad habria que guardarla y sacar mas la táctica y tal, debe tener su miga el planteamiento de esas carreras, sobretodo por lo jodido que es mantener ciertos ritmos, porque ir muy rápido o muy lento es fácil, pero un ritmo constante en escaleras debe ser jodido llevarlo

  4. Jose dice:

    Saludos y enhorabuena, ¿donde o en que pagina se podrian ver las fotos/video? Gracias:Jose

  5. Muy bien Aaron. Estábamos esperando impacientes tu crónica.

    Una clasificación bastante buena verdad?

    ESto, con cierta regularidad, vía multisaltos en gradas, nos vendría de perlas a todos para tener unas piernas duras para los 21 y 42 kms.

    • Gracias Pepe!

      Yo lo veo un ejercicio cojonudo para fortalecimiento, sobretodo si no tenemos un gimnasio a mano!.

      Es mucho mas ameno que hacer sentadillas o zancadas y en la bajada tambien se entrena!

      Es de ese tipo de entrenamientos que deberían ser obligados en la primera parte de la preparación de cualquier prueba atlética!

  6. La verdad es que lo pasamos genial, se sufre un poco pero estuvo divertido.

    Hiciste un carrerón tremendo ¿Al final recogiste el premio?

    • Lo mejor la “tos” del final, vaya manera de toser.

      Pregunté por ahí varias veces y cada uno me decía una cosa distinta. Al final creo que era solo una medalla o algo asi, entre eso y la pereza de tener que ir a la discoteca, el concierto y tal, me quedé en casa dándome un homenaje de pizzas jajaj

  7. QuiqueLang dice:

    Enhorabuena…ves que no eres un manta…jajaja…muy bueno lo del cacao mental, el truco no sólo está en lo físico sino en lo mental también…

  8. Fran dice:

    Pedazo de marca!!!! enhorabuena! a ver si me apunto el próximo año!
    saludos!

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